Reseñas
De la trama íntima a la estructura social (y viceversa): un retrato de la sociedad argentina contemporánea. Reseña de G. Kessler y J. Piovani (2025). Una sociología de la vida en común. Cómo hacemos amigos, armamos pareja, nos ayudamos y manejamos nuestros conflictos en la Argentina. Siglo XXI, 203 páginas
¿Cómo construimos nuestras relaciones sociales los argentinos? ¿con quienes nos relacionamos cotidianamente? ¿que sostiene la trama sobre la que se definen nuestros vínculos? Una sociología de la vida en común aborda estas preguntas de manera aguda, desde una mirada que combina originalidad conceptual y riqueza empírica. El libro recupera una interrogación clásica y fundante de la sociología: la pregunta por la sociabilidad, por el modo en que construimos nuestras relaciones sociales y somos modelados por ellas. Sin embargo, por la forma en que es operacionalizada y desplegada la respuesta, constituye un aporte sin precedentes a las ciencias sociales locales.
Basado en una investigación de escala nacional, el libro se propone como objeto el estudio empírico de las relaciones sociales cotidianas: con quienes nos relacionamos (y con quienes no), cómo lo hacemos, con que propósitos, expectativas e intensidades. Como se destaca desde la introducción, la propuesta apunta a abordar la estructura social como un entramado de relaciones sociales dinámicas y de diversa índole —familiares, de amistad, de compañerismo, de vecindad—, que se modelan en la circulación de múltiples bienes —afecto, favores, dinero, consejos, etc.—. Desde esta perspectiva relacional, los autores elaboran una mirada de la estructura social argentina desde abajo, en tanto efecto resultante de un orden sostenido en interacciones incesantes, y es desde allí que el libro identifica y explora patrones diferenciales de relacionamiento.
Estos patrones, asociados a la incidencia de variables sociales “clásicas” como edad, clase, sexo y lugar de residencia, son descriptos como un continuum entre dos polos. “Uno de estos polos —señalan Kessler y Piovani— está centrado en la familia y los vecinos, y resulta clave para la subsistencia y el afrontamiento cotidiano. El otro, gira en torno a amistades y compañeros/as de trabajo o estudio, y cumple un rol fundamental en el sostenimiento de la posición social o en la posibilidad de movilidad social ascendente” (2025, p. 12). Los autores muestran que, en términos generales, cuanto mejor es la posición económica de las personas, más se acercan al polo de las amistades y los compañeros y, a la inversa, cuando esta decrece, tienden a prevalecer las relaciones con familiares y vecinos. A la vez, si se atiende al género, por ejemplo, indican que los varones tienden a vincularse más con el polo de las amistades y las mujeres con el de los familiares.
Como puede advertirse, la forma de concebir y abordar las relaciones sociales es dual. Hay allí una huella del tratamiento que la sociología francesa reciente —entre Pierre Bourdieu y Robert Castel— ha realizado sobre el tema: las redes de relaciones y apoyos mutuos son visualizadas como “soportes” a la individualidad y a la proyección subjetiva pero también, a la vez, como instancias de producción y reproducción de desigualdades sociales. Sin embargo, de nuevo, la riqueza del libro no remite solo a su sofisticación teórica —resuelta con elegancia, tras un tono engañosamente simple— sino a su profuso apoyo en evidencia empírica, que da sustancia y espesor a esta mirada. En este aspecto, el análisis se sustenta en los datos recogidos en la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (ENRS), que incluyó la confección de una muestra probabilística que abarcó todo el territorio nacional, con un total de 4480 casos, distribuidos en 93 localidades. La investigación da cuenta de un ambicioso diseño cuantitativo cuyos resultados, sin embargo, son analizados desde una aguda sensibilidad cualitativa. Se trata de una mirada atenta a crear conceptos, tipologías e interpretaciones que articulan el orden de las prácticas efectivas y el de las percepciones subjetivas, todo ello para captar fenómenos complejos y en buena medida emergentes en la sociedad argentina actual. En este plano, es de destacar el “giro federal” que propone la investigación, al atender a las diversas regiones del país y a las diversas escalas urbanas. Una apuesta fuerte por descentrarse de la mirada que, desde CABA y su conurbano, ha buscado pensar metonímicamente a la Argentina.
Los resultados se ordenan en cuatro capítulos que van desplazando su foco “del individuo a la sociedad”, como una progresión hacia el abordaje de relaciones sociales cada vez más amplias. Esta estrategia se despliega presentando conceptos que proponen asir cada nivel sucesivo. El primer capítulo se organiza en base al análisis de lo que se define como “entorno cercano”, entendido como aquellas personas significativas que rodean cotidianamente a una persona —un “ego”— pero no comparten su hogar. El segundo capítulo expande el análisis a partir de la categoría de “capital social”, incluyendo tanto a vínculos cercanos como más distantes que habilitan el acceso a recursos diversos. El tercero, en torno a la noción de “sociabilidad”, contempla dinámicas interpersonales aún más amplias, enfocándose en relaciones de afinidad y de conflicto. Por último, el cuarto capítulo, ordena el análisis en torno a la participación en “colectivos” más generales y a veces impersonales, vinculados a acciones reivindicativas.
Capítulo a capítulo los autores precisan estas distintas aristas de nuestros vínculos sociales. Hay una sistemática y profusa presentación de datos en apoyo de cada argumento que, sin embargo, logra un tono fluido y bien balanceado, sin llegar a entorpecer la mirada interpretativa, de conjunto y de síntesis. Un tono que consigue convocar tanto a un lector profesional como a uno lego.
Un recorrido por los capítulos
En el capítulo 1, “Nuestro mundo social más cercano”, se parte de los actores o “egos” para caracterizar sus relaciones próximas y significativas, concebidas como entorno cercano. Se propone una caracterización de estos entornos y se profundiza en su análisis en al menos tres sentidos: 1) mostrando su variación de acuerdo al perfil sociodemográfico del ego; 2) analizando los grados de similitud/diferencia entre egos y contactos —que es concebida en términos de “homofilia” y “heterofilia”— y 3) analizando la naturaleza de los vínculos que sostienen los entornos (afectiva, instrumental o “mixta”). Como resultado de esta exploración se elabora una “tipología de entornos cercanos” y un “índice de isomorfismo” orientado a mostrar en qué medida nos parecemos a nuestros vínculos próximos. Las derivaciones analíticas de esta exploración son riquísimas, e imposibles de abarcar en una presentación somera. Solo una pincelada gruesa: los datos muestran que a medida que aumenta el nivel económico y educativo, se incrementan los contactos de carácter instrumental y por fuera de la familia. Otro de los hallazgos del capítulo remite a la significativa presencia de homofilia de status (la tendencia a construir entornos con personas de una posición social similar), que daría cuenta de la presencia de mecanismos de reproducción de las desigualdades.
El capítulo 2, titulado “Intercambios cotidianos: lo que damos, lo que esperamos y lo que recibimos”, profundiza en la caracterización del “capital social” y avanza en tres aspectos. Por un lado, distingue entre capital social potencial (“qué esperamos recibir”) y efectivo (“que recibimos”). Por otro, caracteriza patrones diferenciales de capital social conforme rasgos sociodemográficos de los individuos. Por último, indaga en la presencia de un tipo especial de capital social —aquel derivado de la posibilidad de activar un contacto con actores influyentes— que es denominado “contactos dorados”. La imagen general presentada remite a la existencia de una densa trama de intercambios (recomendaciones, bienes, cuidados, etc.) que sostienen las interacciones cotidianas y que, en buena medida, es experimentada bajo una pauta de reciprocidad (de hecho, se muestra que tendemos a percibir que recibimos más de lo que damos). A la vez, se advierte del rol clave del capital social para las estrategias de reproducción de status y conservación de clase.
El capítulo 3: “Parejas y amigos: lo que nos une y lo que nos separa”, se interroga por los vínculos interpersonales, para explorar cómo se conforman y mantienen, fundamentalmente, los lazos de pareja y de amistad. Aquí también, se profundiza en cómo varían las relaciones de pareja y de amistad según variables como edad, nivel educativo y clase social. Asimismo, se explora en la homogamia/heterogamia en la constitución de vínculos afectivos; también en las dinámicas conflictivas interpersonales y en la presencia de barreras sociales a la interacción. El capítulo cierra con un abordaje sobre la sensación de bienestar subjetivo relacionado con la sociabilidad. El cuadro general que se presenta es el de una sociedad que mantiene, en el plano de los posicionamientos discursivos, una apertura alta a la aceptación de personas socialmente distantes (aunque esta propensión es menor para la aceptación de quienes son ideológicamente distantes). Pero, como en capítulos previos, esa apertura coexiste con una tendencia a la homogamia en las relaciones efectivas, basada fundamentalmente en similitudes de status y de valores.
El capítulo 4: “Más allá de nuestro mundo social más cercano: participación y acción reivindicativa” cierra este recorrido con un análisis de la participación en organizaciones de diversa índole (sociales, políticas, religiosas) y en distintas formas de acción colectiva. Allí se analizan diversas modalidades de involucramiento en acciones reivindicativas, de afiliación/participación institucional y de participación digital. Uno de los principales hallazgos de este capítulo es que “a contramano de nuestras intuiciones” —señalan los autores— “encontramos que los más privilegiados participan más y protagonizan más acciones reivindicativas que los menos aventajados” (2025, p. 21).
Los aportes
Constituye un desafío condensar los aportes de una investigación de este alcance y escala cuando, en buena medida, su riqueza radica en los múltiples hallazgos que surgen al profundizar sobre cada dimensión, plena de derivaciones analíticas. Sin embargo, si reponemos una mirada de conjunto, cabe destacar al menos dos cuestiones.
Por un lado, desde el plano conceptual, el libro constituye un aporte clave a las ciencias sociales locales, al desarrollar la teoría de redes en Argentina. Desde este punto de vista, tiene el mérito de volver empírico y cuantificable a gran escala el estudio de las redes sociales, así como de operacionalizar aportes conceptuales centrales para la teoría social (como el de capital social, de cuño bourdieusiano). En esta apuesta, el libro supone también un aporte sustantivo a diversos campos (los estudios sobre desigualdad social, sobre sociología de la familia, sobre sociología urbana, etc.) y habilita —ofreciendo un marco amplio— un diálogo productivo con un cúmulo de diversas investigaciones cualitativas previas sobre redes y sociabilidades, tanto del mundo popular como de las clases medias y las elites.
Por otra parte, ¿qué cuadro general de la sociabilidad argentina contemporánea nos brinda este recorrido? La investigación revela la existencia de una densa y vital trama de apoyos recíprocos, que se ramifica en relaciones familiares, de amistad, de pareja, de vecindad, de compañerismo: una trama que se vuelve un recurso relacional clave para el sostén de la vida individual y colectiva. Sin embargo, la función social de estos entramados es, para los autores, polivalente: lo que en ciertos sectores se activa como red de supervivencia, en otros funciona como privilegios, “contactos” y estrategias de reproducción de clase. En este sentido, para calibrar los efectos sociales de tal rasgo relacional, este debe ser abordado en su articulación con un segundo rasgo, igualmente presente en la estructura social. Es lo que los autores caracterizan como “homofilia” y “homogamia”: la marcada tendencia a vincularnos con personas (parejas o amigos) similares a nosotros en términos de posición de clase y de adhesiones ideológicas. En esta línea, resulta particularmente sugestivo el tratamiento de algunos fenómenos expuestos en el libro, que podrían interactuar de diversos modos con esta propensión a la “homofilia”, tales como el rol de los entornos digitales y la comunicación virtual en la sociabilidad (que antes que sustituir las interacciones cara a cara, se muestra que las complementa), así como los efectos complejos de la difusión de la educación superior en las últimas décadas.
Pero hay sobre todo un fenómeno en relación a este segundo rasgo, que el libro capta con agudeza y que es clave para asir la actual transformación de la sociabilidad: la observación de que en esa trama vincular, al fin de cuentas, la familia se está volviendo la principal fuente e instancia de confrontación con la heterogeneidad social. Ya Bernard Lahire advirtió de este desplazamiento, situándolo en un plano analítico y en discusión con las teorías clásicas de la socialización. Lahire ha cuestionado la representación de la socialización como un tránsito lineal de lo homogéneo (el universo familiar) a lo heterogéneo (los múltiples subuniversos sociales): “de entrada, la homogeneidad del universo familiar se presupone, pero no está nunca demostrada” (2004, p. 49). Kessler y Piovani despliegan empíricamente esta complejidad para la Argentina contemporánea mostrando que, por factores múltiples y sin dudas a profundizar, nos parecemos menos a nuestras familias de origen que a los entornos cercanos que supimos o pudimos construir. (¿Acaso hay que ver allí las bases estructurales de la incisiva penetración de “la grieta” en el asado familiar?).
En suma, el libro retrata una imagen agridulce de la Argentina, como una sociedad con mecanismos sedimentados de solidaridad social, reciprocidad y ayuda mutua, a la vez atravesada por procesos en curso de fragmentación o dualización social. Este diagnóstico sobre la sociabilidad local dialoga con una fecunda tradición de la sociología latinoamericana que abordó nuestras sociedades destacando las especificidades de su carácter “relacional”. Una tradición, de corte cualitativo, que abarca desde el debate clásico sobre el ¿sabe con quién está hablando? de Roberto DaMatta (2002) —y sus reverberaciones locales con la igualmente celebre respuesta de Guillermo O’Donnell (1984)—, hasta los más recientes ensayos de Danilo Martuccelli (2010) sobre sociabilidad e individuación “en el Sur”. Tal vez podría leerse este libro en dialogo con esa saga, informándola empíricamente y desplegando un instrumental conceptual potente y novedoso para nutrirla.
Por último, cabe destacar el gesto político detrás de esta apuesta. Medio siglo atrás Norbert Elías (1982) nos recordaba que una sociedad es, ante todo, una red de relaciones, o como prefirió expresarlo: un “entramado de interdependencias reciprocas”. Pareciera que en el contexto actual —más que nunca— reponer, visibilizar y describir esas interdependencias constituye no solo una propuesta analítica, sino también una invitación urgente a la reflexión pública. “En tiempos marcados por el descontento social y la desconfianza hacia las instituciones”, concluyen los autores,
este enfoque relacional muestra que todavía existen tejidos de cooperación, reciprocidad y compromiso que pueden ser fortalecidos. Reconocer y cuidar esas redes no solo es relevante para mejorar el bienestar individual, sino también para imaginar una sociedad más igualitaria, menos fragmentada y más capaz de responder colectivamente a sus desafíos (2025, p. 190).
Referencias bibliográficas
DaMatta, R. (2002 [1983]). Carnavales, malandros y héroes. Hacia una sociología del dilema brasileño. Fondo de Cultura Económica.
Elias, N. (1982 [1970]). Sociología fundamental. Gedisa.
Kessler, G. y J. Piovani (2025). Una sociología de la vida en común. Cómo hacemos amigos, armamos pareja, nos ayudamos y manejamos nuestros conflictos en la Argentina. Siglo XXI.
Lahire, B. (2004). El hombre plural. Los resortes de la acción. Bellaterra.
Martuccelli, D. (2010). ¿Existen individuos en el Sur? LOM Ediciones.
O’Donnell, G. (1984). ¿Y a mí, qué me importa?: Notas sobre sociabilidad y política en Argentina y Brasil. Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES).
Publicación: 1 junio 2026