RELMECS, junio 2016, vol. 6, no. 1, e003, ISSN 1853-7863
Universidad Nacional de La Plata - Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro Interdisciplinario de Metodología de las Ciencias Sociales.
Red Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales

 

ARTÍCULO / ARTICLE

 

El “Análisis de Correspondencias Múltiples” como herramienta metodológica de síntesis teórica y empírica. Su aporte al estudio del locus universitario privado argentino (1955-1983)

 

Victor Hugo Algañaraz Soria

Instituto de Investigaciones Socio-Económicas (IISE-Universidad Nacional de San Juan)
(PIDAAL-Universidad Nacional de Cuyo)
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
Programa de Investigaciones sobre Dependencia Académica en América Latina, Argentina
victor.alganaraz@conicet.gov.ar

 

Cita sugerida: Algañaraz Soria, V. H. (2016). El “Análisis de Correspondencias Múltiples” como herramienta metodológica de síntesis teórica y empírica. Su aporte al estudio del locus universitario privado argentino (1955-1983). Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales, 6(1), e003. Recuperado a partir de: http://www.relmecs.fahce.unlp.edu.ar/article/view/relmecsv06n01a03

 

Resumen
El Análisis de Correspondencias Múltiples (ACM), recurso metodológico utilizado por Bourdieu y su equipo en un nivel avanzado de síntesis teórico-empírica, constituye una herramienta fundamental para la construcción analítica de espacios relacionales. Permite posicionar relacionalmente unidades de análisis en función de un conjunto determinado de variables y plasmar la multiplicidad resultante tanto gráfica como analíticamente. Comenzando por una reflexión general sobre las potencialidades de la herramienta, este artículo analiza la configuración del espacio universitario privado en Argentina (1955-1983) a partir del ACM, que permitió determinar las relaciones de homología y principios de diferenciación existentes entre las instituciones que lo componen.

Palabras clave: Análisis de Correspondencias Múltiples; Síntesis teórico-empírica; Espacio universitario privado, Relaciones de homología y diferenciación.

 

The "Multiple Correspondence Analysis" as a methodological tool of theoretical and empirical synthesis. Its contribution to the study of the private university space in Argentina (1955-1983)

 

Abstract
The "Multiple Correspondence Analysis" (MCA), methodological resource occupied by Bourdieu and his team at an advanced level of theoretical and empirical synthesis, is a fundamental tool for the analytical construction of relational spaces. Allows positioning relationally units of analysis based on a determined set of variables, and capture graphical and analytically that multiplicity of relationships. Starting by a general reflection about the potentialities of the tool, this paper analyzes the configuration of the private university space in Argentina (1955-1983) from the MCA, which allowed determine the homology relationships and the principles of differentiation existing between institutions that make up.

Keywords: Multiple Correspondence Analysis; Theoretical and empirical synthesis; Private university space, Homology and differentiation relationships.

 

1. Introducción

Hacia mediados de siglo XX, el sistema nacional de educación superior en Argentina experimentó un crecimiento general caracterizado por un aumento significativo de la “Tasa Bruta de Escolarización Universitaria” (en buena medida alimentada por la feminización de la matrícula); una acentuada reconfiguración del aparato del Estado en vistas a intervenir decididamente en los procesos de producción de saberes y de desarrollo económico, y la puesta en marcha de un complejo y acelerado proceso de modernización, que incluyó el despliegue de variadas estrategias de institucionalización de las ciencias sociales (sociología, economía, psicología y antropología) y un inusitado fortalecimiento de los nexos entre investigación científica y educación superior (Beigel, 2013). Pero, dada la endémica inestabilidad política del país se observó una merma de este dinamismo inicial, lo que dio lugar a una etapa de contracción de la autonomía del sector. La recurrente intervención de las universidades estatales por parte de los regímenes autoritarios, marcaron un punto de ruptura para el desarrollo autónomo de la investigación social y el incipiente proceso de profesionalización académica.

Interesa señalar, particularmente, que esta etapa constituyó un punto de arranque para la participación del sector privado en el sistema nacional de educación superior. Si bien desde fines del siglo XIX germinaban ya ciertas instituciones universitarias privadas en manos de la sociedad civil, no gozaban de un estatus oficial y por tanto no estaban habilitadas para otorgar títulos académicos. Fue recién en el marco del gobierno constitucional de Arturo Frondizi, mediante la sanción de la Ley 14.557/58 (Ley Domingorena), cuando el sector universitario privado comenzó a funcionar oficialmente. Junto al sistema universitario privado de Ecuador (autorizado recién en 1960), Argentina es uno de los países latinoamericanos que más tardíamente vio nacer sus primeras instituciones universitarias privadas.

Aunque la literatura predominante supone el despliegue de sucesivas olas de expansión del sector, tal es el caso de Daniel Levy (1997) uno de los investigadores que más se ha ocupado de este tema a nivel regional, en nuestro país dichas etapas no resultan tan fácilmente distinguibles. Si bien el núcleo inicial de instituciones universitarias privadas en Argentina fue promovido por entidades de la Iglesia católica, dado su histórico rol protagónico en el ámbito educativo, se destaca la fundación casi paralela de ciertas instituciones denominadas comúnmente “laicas” por su carácter no confesional. En efecto, una vez establecidas y reconocidas oficialmente las primeras universidades privadas en ciudades centrales del país (Universidad Católica de Córdoba, Católica Argentina, Católica de Santa Fe y del Salvador) y mientras la jerarquía eclesiástica estimulaba la gesta de nuevas instituciones en provincias de fuerte raigambre católica, se fue consolidando un grupo destacado de instituciones universitarias vinculadas a distintos emprendimientos de sectores de élite, que aspiraban a alcanzar un tipo de formación profesional con elevados niveles de selectividad; tal fue el caso del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y la Universidad de la Empresa (UADE), por ejemplo. También formaron parte de este espacio algunos centros académicos que surgieron con el propósito central de alcanzar mayores cuotas de autonomía en sus actividades sobre todo durante el interregno de las dictaduras militares, y que nuclearon a varios agentes académicos de las universidades públicas excluidos por razones políticas, como ocurrió con el Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) o el Programa Buenos Aires de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) (Algañaraz, 2013).

En suma, durante el interregno 1955-1983 se desplegó una política universitaria -matizada por la intermitencia entre democracias endebles y cruentas dictaduras militares- que tendió a reconstruir sobre nuevas bases la histórica relación-tensión entablada entre el Estado y la educación superior privada, y que se cristalizó en la configuración del espacio universitario privado en nuestro país. Si bien la gestión privada experimentó durante estos casi treinta años un crecimiento marginal respecto al desarrollo del sistema universitario público, se fue estructurando como un heterogéneo agregado de instituciones que, aunque reconocen diferentes tradiciones, configuraron un espacio relativamente autónomo y de gran complejidad en el que cada una se diferenció, entre otras cosas, por su situación en la distribución de recursos (económicos, simbólicos, técnicos, etcétera) y su vinculación con los grupos detentadores de poder (eclesiásticos, políticos y militares).

Se trata, entonces, de un mapa institucional cuya pluralidad de actores y parámetros legitimadores, no admiten una evaluación con los tradicionales instrumentos de medición, por lo que hemos estimado valioso recurrir al Análisis de Correspondencias Múltiples (ACM), una técnica sociológica utilizada por el equipo de Pierre Bourdieu en un nivel avanzado de síntesis teórica y empírica. Específicamente, el ACM favoreció el acceso a la estructura del espacio universitario privado al permitirnos crear un espacio pluridimensional en el cual fue posible distinguir unas propiedades y sus poseedores, mediante una operación clasificatoria que permitió caracterizar la estructura de dicha distribución y la posición distintiva ocupada por cada institución en el espacio.

Cabe destacar que durante los meses de octubre-noviembre de 2013 tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Cuyo el Taller Internacional Análisis de Correspondencias Múltiples, dictado en el marco del Doctorado en Ciencias Sociales, a cargo de los especialistas: Dra. Brigitte Le Roux (Univeristé Paris Descartes), Dr. Frederic Lebaron (Université de Picardie Jules Verne) y Dr. Johannes Hjellbrekke (University of Bergen), que nos permitió perfeccionarnos en el manejo de esta técnica de análisis estadístico-sociológico.

2. Metodología

La Distinción (1979), fue la obra fundamental en la que Pierre Bourdieu desarrolló no solo su propia concepción del espacio social, fundada en la crítica a las teorías sobre las clases sociales, sino además los instrumentos estadísticos para el estudio de este, basado en la crítica a lo que denominó el análisis estándar de variables. Según Baranger (2009), fue esta obra la que revolucionó en el terreno de la sociología el uso de los instrumentos estadísticos convencionales mediante la introducción de un recurso metodológico como el ACM.

En un trabajo empírico, construir el espacio de las posiciones y el espacio de las tomas de posición supone utilizar el análisis de correspondencias múltiples, el nudo metodológico de la construcción relacional. Ello permite posicionar relacionalmente las unidades de análisis consideradas en función de las diferentes modalidades que presenta un conjunto determinado de variables. Así, pueden representarse gráficamente esos espacios (de posiciones y de tomas de posición) (Gutiérrez, 2002: 17).

En nuestro estudio, escogimos esta vía sociológico-estadística para representar el espacio universitario privado, poniendo en juego un cúmulo importante de información recopilada y condensada en una matriz de datos. Se trata de una herramienta que se ajusta claramente a las necesidades de la investigación, pues nos permite plasmar gráfica y analíticamente las múltiples relaciones existentes en el seno del espacio y determinar además las posiciones ocupadas por las instituciones que lo componen.

A diferencia del análisis de variables estándar que intenta establecer los efectos que las diferentes variables producen unas sobre otras, con lo que en última instancia son las variables –y no las unidades de análisis– las que aparecen actuando, el plano factorial que expresa el ACM representa la superposición de dos espacios o nubes de puntos: la nube de las unidades de análisis o individuos y la nube de las propiedades (o modalidades de las variables en estudio), y permite ver las correspondencias y relaciones de homología, así como los principios de diferenciación y jerarquización entre esos dos espacios (Le Roux y Rouante, 2010).

Aunque ciertamente el ACM es una herramienta “cuantitativa” en el sentido de que el procesamiento de datos es estadístico, fue utilizada por Bourdieu y su equipo justamente para poner en juego variables de naturaleza cuantitativa y cualitativa. Además, si bien hay que trabajar con una gran masa de datos totalmente estructurados (muchas unidades de análisis o individuos y muchas variables o modalidades), según Baranger (2009: 67) “sus resultados sólo cobran sentido al asociarlos a información cualitativa”.

El propósito del ACM es resumir un espacio de propiedades generando nuevas variables-resumen denominadas factores (o ejes) que ponen en evidencia las diferencias entre las unidades de análisis (individuos en estudio) de acuerdo con las combinaciones de las características que presentan. De manera que se transforman las tablas en gráficos o diagramas en los cuales es posible visualizar las distancias entre modalidades y entre individuos en los espacios originales. Por lo tanto, individuos con características semejantes aparecerán próximos en el espacio y, simultáneamente, cada una de las modalidades se localizará en el espacio de los individuos. Así, las modalidades asociadas presentarán coordenadas similares. A partir de la noción de distancia entre objetos y entre grupos de objetos, el ACM permite construir tipologías en el conjunto de estos objetos construyendo así la visualización de la determinación de una estructura.

En concreto, esta herramienta de análisis relacional nos permitió proyectar los individuos estadísticos (instituciones universitarias privadas, en este caso) en un plano factorial, visualizando así la estructura del espacio universitario privado, sus jerarquías y oposiciones, el peso de la política educativa desplegada entre 1955 y 1983, así como otros aspectos fundamentales para la comprensión analítica del funcionamiento del espacio en juego. Es importante destacar que el ACM no constituye simplemente el resultado del proceso de investigación, fue a la vez un nuevo punto de partida para establecer relaciones y explicar el proceso de construcción de la estructura del espacio en estudio. En este caso, abrió la posibilidad de establecer relaciones causales entre las instituciones universitarias privadas, explicar el papel preponderante desempeñado por algunas de ellas y determinar la existencia de principios de jerarquización diferenciales. A su vez, funcionó como elemento básico de interpretación, junto a otras evidencias de naturaleza cuantitativa y cualitativa desarrolladas en la investigación.

El ACM que aquí presentamos pretende representar la estructura o el estado del espacio universitario privado hacia el final de su proceso de configuración histórico-institucional. La determinación de este corte temporal fue establecida en función de las fuentes de información con que contamos. Disponemos de datos que llegan hasta 1983, por lo que precisamente los gráficos que arroja constituyen una fotografía que intenta mostrar el estado del espacio hacia el final de la última dictadura.

La matriz de base que aquí hemos utilizado para aplicar el ACM, condensa las biografías institucionales de las más de 30 instituciones universitarias privadas fundadas y/o reconocidas oficialmente durante el periodo 1958-1983. No comprende exactamente el universo de universidades privadas creadas en él, sino que además de ellas –que desarrollan sus actividades en diversas áreas disciplinares no afines– incluye también a los institutos universitarios privados -que circunscriben su oferta académica a una sola área disciplinaria-, e incluso incorpora algunos de los llamados “centros académicos independientes” del país (Brunner y Barrios, 1987), que durante este periodo compartieron ciertas características estructurales con las instituciones universitarias privadas. Se trata de tres instituciones que no se hallaban circunscriptas exclusivamente al ámbito de la investigación y que en ese momento otorgaron títulos (de grado o posgrado) o cumplimentaron adicionalmente una función docente: el ITDT, la Fundación Bariloche y el Programa Buenos Aires de la FLACSO.

En suma, la matriz fue construida sobre la base de datos histórico-institucionales de este grupo de unidades de análisis, es decir, sobre un conjunto de “noticias biográficas individuales” que fueron puestas en confrontación unas con otras. Para cada unidad de análisis, pusimos en juego determinada información estadística referida a su institucionalización, organización académica, dependencia financiera, datos sobre la comunidad universitaria en general y vínculos institucionales con el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP), entre otros. La información referida a las instituciones fue extraída de las publicaciones periódicas del CRUP, informes de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), así como de bases de datos, documentos históricos y archivos administrativos relevados en cada una de ellas, y también a partir de la realización de entrevistas personales con informantes claves. Respecto a las variables ancladas en la máxima autoridad institucional, obtuvimos los datos a partir de examinar sus curriculum vitae y, cuando esto no fue posible, recurrimos a publicaciones del CRUP, y a búsquedas en los registros de personal académico y científico del país y bases de datos digitales. Pese a la heterogeneidad de la información recopilada y a la consecuente dificultad en la definición de las variables y grupos de variables, luego de varios años de búsqueda y sistematización de la información (desde 2009), fue posible construir y estabilizar la matriz de datos con una cantidad precisa de unidades de análisis y un conjunto de variables relativas a ellas que fueron puestas en relación unas con otras con la ayuda del ACM.

En definitiva, la matriz quedó compuesta por 37 instituciones universitarias privadas. Dada la ausencia de información en dos de ellas (las Universidades Bartolomé Mitre y la de Olivos, que fueron disueltas durante el periodo dictatorial y sus archivos extraviados) para algunas de las variables, optamos por incorporarlas al análisis con carácter estadístico “suplementario”. Ello significa que si bien participaron de la distribución general no incidieron en el cálculo estadístico. Cabe destacar, también, que incorporamos como individuos activos del espacio universitario privado a aquellas unidades académicas que aunque fueron sedes dependientes, en términos administrativos, de una institución universitaria central, se emplazaron en otras capitales de provincia y desplegaron un relativo grado de autonomía académica y autarquía financiera. Tal es el caso, por ejemplo, de las sedes Mendoza, Rosario y Paraná de la Universidad Católica Argentina (UCA), cuya sede central está emplazada en Capital Federal.

Este conjunto heterogéneo de unidades de análisis fue sometido al cruce de 10 variables, con 27 modalidades asociadas. Dichas variables fueron organizadas en 3 grandes grupos (ver tabla 1): el primero incluye variables estructurales relativas al proceso de institucionalización del espacio privado; el segundo, está conformado por variables indicativas de la organización académica que presentan las instituciones; y el tercero, está compuesto por indicadores del capital social adquirido. En este último grupo, algunas variables revisten la peculiaridad de que fueron cualificadas o medidas en torno a la figura de la máxima autoridad de la institución (sea rector, presidente o director según el caso).

El primer grupo de variables, denominado “Institucionalización”, incluye ciertas características que coadyuvaron a definir el proceso de expansión y regularización de las instituciones y sus prácticas y que dan cuenta simultáneamente de la relativa autonomía y legitimidad del espacio universitario privado. Para cada modalidad apuntamos entre corchetes la etiqueta, es decir, el nombre con el cual será identificada en los diagramas del ACM.

El segundo grupo, denominado “Organización Académica”, está conformado por variables vinculadas al modelo organizacional y de gestión, así como por actividades específicas que, de conformidad con el estatuto académico (ámbito normativo que especifica los órganos de gobierno y administración), despliegan las instituciones universitarias privadas, lo que nos permite contrastar sus peculiaridades y similitudes con las formas de organización que asumen las universidades estatales.

El último grupo, relacionado con el “Capital Social”, incluye variables ligadas a la posesión de una red de relaciones de interconocimiento e interreconocimiento, revistiendo dos de ellas (capital político y capital internacional) la peculiaridad de estar ancladas en la figura de la máxima autoridad de la institución.

Tabla 1. Resumen de grupos de variables, modalidades y frecuencias

Grupo I: Institucionalización

Total InstitucionesN=37

Distribución regional


R. Met y Bon

19

R. Centro

13

Resto País

5

Tasa anual de crecimiento de la matrícula


Matr.(-15%)

10

Matr.(16-30%)

14

Matr.(+31%)

13

Financiamiento


Priv.

16

Priv.-Pub.

21

Monto total de ingresos


Ingr. Ec. Escaso

8

Ingr. Ec. Módico

8

Ingr. Ec. Alto

5

Sin Datos

16

Grupo II: Organización Académica


Estructura de gobierno


Top Down

26

Mixed

11

Investigación


Interinstitucional

27

Endógena

4

S/Investig.

6

Grupo III: Capital Social


Antigüedad


Ats.1958

7

1959-1966

23

1967-1983

7

Perfil institucional


Trad.-Cat.

16

Mod.-Prof.

21

Capital político


C. Jer

9

C. Dir

14

S-C. Jer/Dir

14

Capital internacional


P. Internac

21

S/P. Internac

16

La información referida a esta multiplicidad de variables (y modalidades), fue puesta en mutua relación con la aplicación del ACM, obteniendo como resultado 2 diagramas o gráficos en un espacio construido por el cruce de los ejes 1 y 2. Tal como habíamos mencionado, el ACM permite resumir las relaciones de un gran número de variables y de modalidades reduciendo el conjunto de datos inicial. De esto modo, Los ejes de los diagramas, que constituyen factores, resumen las combinaciones posibles de las diversas variables. Además, los factores o ejes deben ser analizados en su interior a fin de observar cuáles son las modalidades que más pesan o aportan, de este modo la variable que más contribuye es la que define ese eje.

En nuestro caso nos concentramos en los ejes 1 y 2 que acumulan el mayor porcentaje de información. El eje 1, que acumula el 24,25%, está determinado por variables vinculadas al prestigio institucional internacionalmente reconocido de las instituciones y sus agentes. Las modalidades que más contribuyen a este eje son: capital internacional (19%); investigación (17,4%); capital político (13,9%), tasa anual de crecimiento de la matrícula (12%) y antigüedad (11,1%). En conjunto, las cinco variables contribuyen al 73,4% de la varianza total de este primer eje. Respecto al eje 2, que acumula el 15,06%, está determinado por variables histórico-institucionales relacionadas al proceso de institucionalización del circuito. Las variables que más contribuyen o aportan al eje son: perfil institucional (26,1%), distribución regional (19,2%), monto total de ingresos (16,2%), financiamiento (14,1%) y estructura de gobierno (10,3%). Estas cinco variables, aportan el 85,9% de la varianza total del segundo eje. De manera que, el eje 1 y 2 son opuestos en la información que los compone.

En lo que sigue, veremos cómo la proximidad sobre un eje de dos modalidades mostrará gráficamente una fuerte asociación entre variables. A su vez, la proximidad sobre un eje entre dos instituciones revelará gráficamente la similitud de las características presentadas por esas unidades de análisis y la oposición respecto de las que se encuentran más alejadas en el espacio. Según Benzécri (1984), interpretar un eje es encontrar analogías entre los puntos ubicados a la derecha (o parte superior) del origen y entre todo lo que se aleja hacia la izquierda (o parte inferior, según se trate de un eje x o y), y luego expresar con precisión y exactitud la oposición entre los dos extremos.

Así, el diagrama n° 1 presenta la distribución de las variables en el espacio de los ejes 1 y 2 (ver figura 1) y diagrama nº 2 refleja la distribución del conjunto de las instituciones universitarias privadas en el mismo espacio (ver figura 2). En función de estos diagramas arrojados por el ACM, es posible identificar y diferenciar claramente asociaciones u oposiciones entre las instituciones en el espacio, dado el peso relativo ejercido por las modalidades sobre cada eje.

fig1
Figura 1. Distribución de las variables (y modalidades) en el espacio de los ejes 1 y 2

El Diagrama n° 1 arrojado por el ACM presenta la distribución de las variables (y modalidades) en el espacio conformado por el cruce de los ejes 1 y 2. En él puede verse la oposición que el eje 1, que hemos denominado “prestigio” establece entre las instituciones universitarias privadas que tienen mayor prestigio y reconocimiento académico y están más internacionalizadas, ubicadas desde el punto de origen hacia la izquierda, respecto a las ubicadas en la parte derecha que muestran características opuestas. El factor de prestigio se halla asociado fuertemente a la antigüedad de las instituciones, que adquirieron como correlato la posibilidad de montar institutos de investigación propios e interactuar con otras instituciones y contaron a lo largo del periodo con una gran afluencia de alumnos reflejada en el crecimiento de la matrícula y en el profuso ingreso económico. Además, este eje acerca en el espacio a las instituciones que acumularon capital político, es decir cuya máxima autoridad accedió a cargos jerárquicos o directivos en otras instituciones nacionales o internacionales, públicas o privadas. Dado el papel central desempeñado por la variable antigüedad, hemos señalado su trayectoria en el diagrama, pues permite poner de manifiesto la oposición entre los grupos de unidades de análisis ubicados hacia la derecha o la izquierda del eje.

El eje 2, que da cuenta del proceso de “institucionalización” del circuito, marca las oposiciones entre las instituciones que difieren principalmente en cuanto a su perfil institucional, distribución regional, tipo de financiamiento y estructura de gobierno. Es decir, las instituciones universitarias privadas ubicadas desde el punto de origen hacia la parte superior del espacio se caracterizan por tener una estructura de gobierno top down o jerárquica, han contado con fuentes privadas de financiamiento y en determinados momentos recibieron subsidios de entes oficiales. Se trata de las tradicionales universidades católicas que, habiendo instalado su sedes centrales en capitales de provincias importantes, extendieron luego su tradición hacia el interior del país fundando subsedes. En comparación, las instituciones ubicadas en los cuadrantes inferiores presentan un perfil más moderno-profesional (se crearon luego de que ya estaban instaladas las universidades católicas), se ubican mayoritariamente en la región metropolitana y bonaerense y cuentan con fuentes de financiamiento predominantemente privadas. Además, presentan una estructura de gobierno híbrida, es decir que si bien las decisiones más importantes son tomadas por el Consejo Superior y/o de Administración, se destaca algún tipo de participación de los demás estamentos universitarios. En algunos casos la estructura es similar a la de las universidades nacionales. Cabe destacar que también hemos marcado en el diagrama la trayectoria de la variable “perfil institucional”, pues consideramos que coadyuva a identificar la oposición de grupos de unidades de análisis que demarca el eje 2 en los cuadrantes superior e inferior.

fig2
Figura 2. Distribución de las instituciones universitarias privadas en el espacio de los ejes 1 y 2

Respecto al segundo diagrama que nos ofrece el ACM, presenta la distribución de las instituciones en el espacio de los ejes 1 y 2. A partir de esta estructura de relaciones hemos podido identificar y diferenciar claramente tres grandes grupos de instituciones (señalados de forma ad hoc en el diagrama, según colores, para facilitar su identificación), pasibles de ser subdivididos a su vez cada uno.

Un primer grupo de instituciones (en azul), lo hemos denominado “tradicionales prestigiosas” y puede subdividirse entre consagradas y descendientes, que aparecen en el cuadrante superior del espacio. Se encuentran nucleadas aquí las siguientes instituciones: Universidad Católica Argentina con sede central en Capital Federal (UCA-CF) y sedes en Paraná (UCA-P), Rosario (UCA-R) y Mendoza (UCA-M); Universidad Católica de La Plata (UCALP); Universidad Católica de Salta (UCASAL); Universidad Católica de Córdoba (UCCor); Universidad Católica de Cuyo con sede central en San Juan (UCCuyo-SJ) y sedes en Mendoza (UCCuyo-M) y San Luis (UCCuyo-SL); Universidad Católica de Santa Fe (UCSF); Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE) y Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino” (UNSTA). Llamamos consagradas a aquellas instituciones universitarias con prestigio tradicional dado por su antigüedad en el circuito y el capital político e internacional acumulado, cuentan con fondos públicos y privados, tienen una estructura de gobierno top down y realizan investigaciones interinstitucionales. Son las tradicionales universidades católicas emplazadas en ciudades centrales del país y creadas antes de 1958. Estas universidades tradicionales tienen como descendientes a sus subsedes a las que han transferido su prestigio y, junto con él, su identidad en tanto se han constituido en sedes dependientes de aquellas universidades centrales. Tales son los casos en el interior de la UCA o la UCCuyo por ejemplo.

El segundo grupo (en verde) lo constituyen las instituciones “modernas en ascenso”, dadas sus características opuestas a las descendientes, ubicadas en el cuadrante inferior izquierdo. Se destacan aquí la Universidad del Salvador (USAL); Universidad Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas (CAECE); Universidad del Museo Social Argentino (UMSA); Universidad de Mendoza (UMen); Universidad de Belgrano (UB); Universidad de Morón (UMor); Universidad Argentina John F. Kennedy (UK); Universidad del Aconcagua (UDA); Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la Fundación Bariloche (FB); el Programa FLACSO-Buenos Aires (FLACSO); el Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Se trata de instituciones con prestigio reciente propio y de gran trascendencia académica. Sus representantes cuentan con cargos directivos en otras instituciones académicas o científicas, perciben financiamiento público además del privado (de hecho son las que usufructuaron los mayores montos financieros del periodo), también realizan investigación interinstitucional y tienen presencia internacional. Son universidades con un perfil moderno-profesionalista, surgidas luego de la Ley Domingorena y emplazadas mayoritariamente en la región metropolitana y bonaerense. Podemos subdividirlo entre aquellas que mantuvieron afinidad con el establishment de las dictaduras (tienen una estructura organizacional mixta, fuertes valores religiosos o vínculos con las Fuerzas Armadas, como el ITBA o la UMSA) o aquellas que por el contrario manifestaron abiertas disidencias respecto al establishment (surgidas como un intento de reacción frente al avasallamiento dictatorial como el caso de CAECE en 1966 o FLACSO en 1976).

Finalmente encontramos el grupo de las instituciones “marginadas” (en rojo), subdividido en retraídas y descalificadas, ubicadas en el cuadrante inferior derecho. Encontramos aquí la Escuela Universitaria de Teología (EUT); el Instituto Universitario de Tandil (IUT); Universidad Bartolomé Mitre (UBM); Universidad de Concepción del Uruguay (UCU); Universidad de la Marina Mercante (UdeMM); Universidad Juan Agustín Maza (UMaza); Universidad Notarial Argentina (UNA); Universidad de Olivos (UO); Universidad Católica de Mar del Plata “Stella Maris” (UCMP); Universidad del Centro de Río Cuarto (UCRC) y Universidad de la Patagonia San Juan Bosco (UPSJB). Retraídas son aquellas instituciones universitarias que cuentan solamente con un tipo de reconocimiento local propio de la zona de emplazamiento, desvinculándose del resto de las instituciones. Realizan investigaciones endógenas (investigación de tipo centralizada sin lazos con otros organismos) y no cuentan con cargos jerárquicos ni directivos. Las instituciones descalificadas son aquellas que presentaron algún tipo de situación anómala durante la institucionalización del espacio universitario privado: presentaron grandes inconsistencias económicas o políticas durante el periodo, solo contaban con fuentes privadas de financiamiento y no realizaban investigaciones. Se hallaban prácticamente desvinculadas del espacio político nacional y resultaron finalmente clausuradas o transferidas a una universidad nacional.

3. Resultados y discusión

Dado que el valor sociológico del ACM radica en la comprensión de la información, el análisis de los diagramas no debe consistir en una interpretación meramente estadística o descriptiva de los datos, sino que contrariamente implica una vuelta al sentido inicial de los mismos.

Cuando se interpreta se trata de darle un sentido a los datos, por tanto, el proceso de interpretar consiste en confrontar el conocimiento que se tiene sobre la temática analizada con la presentación obtenida por el análisis factorial. Con esto lo que se quiere señalar es que los datos no tienen ninguna significación intrínseca, de tal modo que el ACM es simplemente una reposición de los datos más legible, que facilita ese proceso de confrontación (Henriquez, 2010: 10-11).

Por ello, incorporando elementos sociológicos, podemos plantear que las diferencias más relevantes en la constitución de los tres grupos que identificamos en los diagramas del ACM, están dadas por las trayectorias de las instituciones y la desigual distribución del capital simbólico en juego. Se diferencian, fundamentalmente, por la cristalización de dos principios de jerarquización fundamentales que dinamizaron el devenir del espacio universitario privado (y de todo el campo universitario nacional) entre 1955 y 1983. El primero, vinculado claramente a la antigüedad de las instituciones (muchas de las cuales desarrollaban sus actividades con antelación al funcionamiento-reconocimiento oficial atribuido por el Estado), que da cuenta de la tradición académica, lazos construidos y capitales adquiridos. De modo que, la antigüedad efectivamente funcionó como factor de prestigio. Así, las instituciones creadas antes de 1958 resultaron ser las más prestigiosas y consagradas del espacio privado, tales los casos de la UCA y la UCCor por ejemplo. El segundo principio de jerarquización es resultado directo de la intervención externa del poder militar y de instituciones que cobraron gran relevancia en el contexto como la Iglesia católica. Principio que atravesó el extenso proceso de configuración del espacio universitario privado (1955-1983), pero que se puso de manifiesto especialmente durante la última dictadura. Ello cristalizó, fundamentalmente en el cierre o nacionalización de algunas instituciones que quedaron prácticamente “marginadas” o “fuera de juego”. Y, por otro lado, es producto de una nueva alianza ad hoc con sectores eclesiásticos tradicionalistas y conservadores afines, por ejemplo, la cúpula militar promovió el fortalecimiento de algunas universidades católicas dotándolas de mayores recursos financieros que se tradujeron en un incentivo a la investigación (Algañaraz, 2012). Todo ello en clara concordancia con la política universitaria nacional, destinada a descomprimir la actividad política en el país y desvincularla de las universidades nacionales.

En líneas generales, podemos decir que durante el periodo que estamos estudiando coexistieron dos situaciones que parecen irreconciliables en el campo universitario actual. Por un lado, la autonomía universitaria y una illusio académica que funcionó para algunas posiciones en el espacio y, por otro lado, una pérdida de la autonomía más elemental, dada por el intervencionismo militar y presencia de la Iglesia católica que nos permite comprender las posiciones de algunas instituciones (y agentes) que fueron producto de aquella intromisión del poder externo en el espacio universitario privado. En definitiva, encontramos una coexistencia competitiva de dos principios de jerarquización que representaban poderes complementarios en la mayoría de las instituciones universitarias, es decir, debían una parte de su eficacia al hecho de que no eran completamente exclusivos. En este sentido, las máximas autoridades de la fracción más consagrada de las instituciones “tradicionales prestigiosas” llegaron a niveles de acumulación de cargos jerárquicos y directivos en ciertos organismos de poder político (como el CRUP o el Ministerio de Educación), haciendo uso relacionalmente de ambos poderes. Ello pudo apreciarse, por ejemplo, en ocasión de la disputa por acceder al cargo de ministro de educación durante el Proceso de Reorganización Nacional (PRN), entre Avelino Porto (representante de la UB) y Juan Rafael Llerena Amadeo, candidato avalado por Mons. Derisi (rector de la UCA y uno de los representante más destacados de la jerarquía eclesiástica nacional), lucha que resultó decididamente a favor de éste último (Baruch Bertocchi, 1985). Así, el hecho de que los representantes de estas instituciones consagradas detentaran capitales valiosos en campos ajenos al universitario (capitales eficientes en espacios militares o religiosos), funcionó como un factor clave, que en complemento con el prestigio académico dado por su tradición en la educación superior, les permitió acceder o permanecer en un sitial preponderante del espacio universitario privado. Cabe destacar que algunos de los agentes de estas instituciones tuvieron directamente cargos en el ejército, como capellanes por ejemplo, y otros en instituciones católicas como el CONSUDEC. Al mismo tiempo, algunos representantes de las instituciones “modernas en ascenso” que se hallaban ligadas al establishment de las dictaduras militares (tales como el ITBA o la UMSA) fueron designados en cargos directivos y asesores de manera externa y casi sin correspondencia en ese momento con sus disposiciones académicas. De modo que también transitaron trayectorias asimilables a las máximas autoridades de las instituciones consagradas. En definitiva, todas las posiciones en el campo expresan la presencia de los dos principios de jerarquización que hemos descripto y que funcionaron de manera conjunta.

Pero, ¿cómo se explica que las instituciones que ocupaban posiciones dominantes en el espacio universitario privado hayan llegado a esas posiciones por caminos tan diferentes? Este interrogante nos lleva a repensar que si bien la noción de campo es inescindible de la idea de lucha, existe también una “complicidad objetiva” que subyace a todos los antagonismos (Baranger, 2004). Este acuerdo implícito respecto de la existencia del campo es lo que garantiza, en definitiva, su existencia. Esta adhesión, creencia o illusio es lo que otorga al juego y a sus apuestas su poder determinante. Se trata de un interés en el juego pero que es definido por aquello que está en juego (enjeu), un poder motivador que es producido en y por la participación en el mismo juego (Gutiérrez, 2002). La lucha presupone, entonces, un acuerdo entre los antagonistas sobre aquello por lo cual merece la pena luchar y que queda en estado de doxa, es decir, todo lo que forma el campo mismo, el juego, las apuestas, los presupuestos que se aceptan tácitamente. De manera que las instituciones que conformaban la estructura del espacio universitario privado en el periodo examinado -y los agentes involucrados en general- mantuvieron una complicidad objetiva, un acuerdo, que garantizaba el funcionamiento del espacio. La complejización de esta noción de “complicidad” en el marco de nuestro trabajo, nos permitió comprender que las tomas de posición en el espacio se expresaron de diversas formas a lo largo del proceso de institucionalización de la educación superior privada. Esto explicaría como entre 1955 y 1958, la complicidad entre los agentes estuvo dada por quienes consideraban que “lo político” era ajeno al campo universitario y que su actividad debía desenvolverse normalmente sin ser afectada por el campo del poder. Lo que quedó particularmente de manifiesto en los episodios de la lucha por la educación “laica o libre”. Así lo señaló un entrevistado:

La reglamentación del Decreto del artículo 28, significó una lucha callejera terrible que favoreció a los partidarios de la llamada enseñanza “libre”, con comillas, que a partir de entonces disputaron a las universidades del Estado el privilegio de otorgar títulos. Los que estábamos en colegios privados y veníamos de familias pudientes inscriptas en la cultura católica, pensábamos que la enseñanza libre era en verdad libertad de enseñanza y nos oponíamos a los que estaban en colegios públicos o estudiaban en universidades públicas, laicos, que luchaban por el laicismo. Nosotros, los que estábamos en la enseñanza privada pensábamos que el laicismo rompía con el ascetismo de la educación y constituían una especie de dictadura bolchevique. Lo que pasa es que la Iglesia jugó un papel importante ahí, alimentó la necesidad de un espacio universitario lejos de la política y más elitista. La Iglesia aprovechó la coyuntura y así surgieron las universidades católicas. (Saguier, Entrevista, 2011)

Pero aunque el espacio universitario privado nació como un espacio refractario de lo político en la búsqueda del capital académico más puro (tal vez, como pretexto de la Iglesia católica para propiciar el reconocimiento de sus universidades), en poco tiempo quedó de manifiesto que en él el enjeu era intrínsecamente doble. Tal como ha señalado Bourdieu (2009), el interés de los agentes es a la vez académico y político, y en este caso el medio fundamental que movilizó la cooperación y el conflicto a lo largo de todo el periodo fue un capital simbólico particular, que se fue construyendo en forma simultánea al proceso de institucionalización de la educación superior privada. Así, la noción de complicidad implicó no solo un acuerdo inicial entre los agentes sobre la existencia del espacio, sino que se expresó también en otros momentos y en otros sentidos. Hacia 1966 lejos había quedado la idea de un espacio universitario privado separado del poder político, más bien bajo el segundo marco regulatorio ciertas instituciones “tradicionales prestigiosas” (como la UCA) o “modernas en ascenso” (como el ITDT) se constituyeron en semilleros del aparato político (Plotkin, 2006) y varios de sus miembros formaron parte de la primera generación de economistas profesionales del país e integraron los gabinetes de educación y economía de la Revolución Argentina. En la etapa que corresponde a la última dictadura militar, la complicidad entre los agentes del espacio se expresó como connivencia con la política universitaria que se estaba imponiendo desde el gobierno nacional, y que tuvo su correlato en grupos de pedagogos y técnicos en educación -afines a los círculos católicos más tradicionalistas- que participaron activamente en la ejecución y orientación de esa política (Rodríguez, 2011).

Respecto a las estrategias desplegadas por las distintas instituciones (o grupos de instituciones que aquí hemos definido) dotadas de recursos diferentes, que se enfrentaron en el espacio para conservar o transformar las correlaciones de fuerza existentes, cabe destacar que dependieron en sus fines, medios y eficacia, de la posición que ocupaban en la estructura de la distribución de capital. Esto explica que las instituciones consagradas (universidades católicas tradicionales) hayan desplegado estrategias de conservación para mantener sus posiciones de poder, lo que en algunos casos consiguieron, como por ejemplo en la distribución de los recursos durante el PRN, dado que la asignación de los subsidios del CONICET, las contribuciones económicas otorgadas por el Poder Ejecutivo Nacional (en conformidad con la Ley N.º 17.604/67 y su Decreto Reglamentario 8.472/69) y la jerarquía de cargos directivos y asesores ocupados por los rectores o agentes destacados de esas instituciones, muestran una clara tendencia a su favor (Algañaraz, 2012). Pero en el espacio universitario privado, además de las instituciones católicas consagradas y sus descendientes (que de alguna forma heredaron importantes cuotas del capital simbólico en juego), que ocuparon posiciones dominantes en la estructura del espacio, se destaca un grupo de instituciones (modernas en ascenso) que luchaban por ocupar esas posiciones desplegando estrategias de sucesión. Un subgrupo de ellas, en oposición al establishment de las dictaduras, desarrolló como parte de sus estrategias de subversión una suerte de irradiación hacia el exterior experimentando por tanto un profundo proceso de internacionalización, que a nivel nacional les valió la reciente adquisición de prestigio. Tal es el caso de instituciones como FLACSO, por ejemplo (Algañaraz, 2013). El otro subgrupo de instituciones modernas en ascenso, las vinculadas al establishment, había alcanzado dichas posiciones en el espacio en base a una imposición externa y, por lo tanto, presionaban por legitimar esta nueva lógica de funcionamiento. Y, en ese sentido, desplegaron estrategias de subversión. Las instituciones marginales, por su parte, constituyen un caso muy particular porque se trata de un grupo que fue especialmente afectado por el principio de jerarquización establecido por designación exógena. Pese a que desplegaron estrategias de subversión en el sentido de intentar establecer nuevas lógicas en el espacio, cristalizó muy pronto en ellas el proceso de disciplinamiento y recambio de agentes operado por la cúpula militar. Resultado de estos procesos, algunas de ellas pasaron a ocupar una posición claramente subalterna en el circuito (retraídas), mientras que en otras la falta de sustentabilidad económica y la creciente politización que hizo mella en sus claustros, devino en la extinción de sus autorizaciones oficiales o su nacionalización (descalificadas).

En definitiva, el desarrollo histórico del espacio universitario privado, evidenció que un tipo específico de capital simbólico, el “prestigio institucionalmente reconocido” asociado a una suerte de honor social e influencia política en carteras de educación, o el CRUP por ejemplo, que se fue diferenciando conjuntamente con el proceso de creación, institucionalización y autonomización de las instituciones universitarias privadas, constituyó el tipo de ganancia particular que estuvo en juego en la lucha por su apropiación durante el periodo comprendido entre 1955 y 1983.

4. Conclusiones

Mientras las instituciones que componen el espacio universitario público “forman una compleja red a partir de la cual se tejen múltiples y variados circuitos de producción, circulación y usos de conocimientos” (Palamidessi, 2007: 21), el mapa institucional del espacio universitario privado (si bien no está compuesto por compartimentos estancos o independientes) es mucho más reducido y con vínculos más débiles entre las instituciones que lo integran. Está constituido en torno a la actividad de agentes e instituciones cuyas prácticas crean y reproducen los instrumentos, los contextos y las posibilidades del bien simbólico que está en juego. Pero la especificidad de esas prácticas no reside únicamente en la naturaleza predominantemente privada de sus recursos típicos, sino primordialmente en el medio fundamental que moviliza la cooperación y el conflicto: el capital de prestigio institucionalmente reconocido.

Entre 1955 y 1983, las posiciones ocupadas por las instituciones en el espacio universitario privado estuvieron determinadas por la coexistencia de dos principios de jerarquización que respondieron a lógicas de acumulación divergentes pero que funcionaron de manera simultánea. Uno de ellos, cuya constitución histórica respondió a una lógica propiamente académica, característica del campo universitario en general, y vinculada a la adquisición de prestigio académico y poder universitario. El otro, nutrido de las intervenciones exógenas (del poder militar o la Iglesia católica, fundamentalmente), intervino decididamente en el funcionamiento del circuito en este momento y cristalizó en la concesión de honorabilidad social e influencia política a las instituciones y sus agentes.

Específicamente, el “Análisis de Correspondencias Múltiples” permitió condensar analítica y gráficamente la estructura del espacio universitario privado. Constituyó un procedimiento clave que nos permitió dar un paso más en el análisis cualitativo y cuantitativo que habíamos realizado, abriéndonos la posibilidad de construir una tipología de instituciones y hacer una interpretación global del conjunto de las mismas en el espacio, de su conformación relacional y de su funcionamiento en un contexto signado por dictaduras militares. Entre otras cosas, el ACM puso de manifiesto que la acción combinada de fuerzas exógenas y endógenas implicó para el locus universitario privado la consagración de ciertos jugadores (universidades católicas tradicionales), el ingreso de algunos nuevos (universidades modernas-profesionales) como también la salida (instituciones que fueron estatizadas o extinguidas) o el aislamiento de otros tantos (que tuvieron un desarrollo local).

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Recibido: 7 de noviembre de 2014
Aceptado: 17 de mayo de 2015
Publicado: 9 de junio de 2016

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